You’re the Worst (Eres lo peor en España) completa de nuevo la temporada de parejas mezquinas que se iniciaba en octubre del año pasado con la nueva campaña de Catastrophe, proseguía con Love y se mantenía con la segunda tanda de episodios de Difficult People. Doce meses de ácida anti-comedia romántica -sólo amistad en el caso de Difficult People– que demuestran que el mundo de las parejas televisivas formadas por una mujer y un hombre últimamente es un lugar muy extraño, hostil, deprimente. Y, obviamente, hilarante. El retorno de You’re the Worst ha sido por todo lo alto: superados (aparentemente) todos los problemas pasados, ha abierto la temporada un polvo destroyer y cómplice, y de ahí todo para arriba. Y sin cambiar demasiado los términos. Gretchen y Jimmy siguen queriéndose sin querer, destilando esos hectolitros de bilis que siempre destilaron, pero sin abandonar su parcela de carisma entrañable. Los problemas de frenopático de ella parecen haberle dado una tregua y ambos están dispuestos a dar otro paso adelante para seguir odiando ese paso, seguir quejándose de la vida y, como se dice en catalán, qui dia passa any empeny. Y si bien el núcleo duro de la serie parece ya lo suficientemente consolidado como para aguantar sobre sus cuatro hombros todo el peso dramático y cómico, el resto de secundarios parecen seguir con su línea ascendente. Lejos queda ya aquella primera temporada en la que Edgar y Lindsay eran poco menos que un lastre. Sus personaje probablemente sigan generando tramas interesantes, como en la segunda temporada. Y es más, esta tercera que apunta a nuevas cotas de agriedad sentimental, pero estas podrían estar no tan centradas en el personaje de Gretchen como en el de Lindsay, protagonista de uno de los momentos más memorables del episodio. Una escena maravillosa en la que You’re the Worst nos vuelve a recordar que los modelos tradicionales de relación también pueden terminar en desastre… mientras que al mismo tiempo otros tipos de parejas sentimentales también tiene cabida en el juego del amor. Mejor aún, You’re the Worst es -junto con dos de las tres citadas ahí arriba- la prueba fehaciente de que en la ficción americana actual aún hay espacio para la esperanza cuando se trata la comedia romántica y no se quiere renunciar al riesgo.