En el mundo del tebeo superheroico mainstream hay algunos guionistas, unos pocos, bendecidos doblemente por la fanbase pijamera mundial. Plumas consideradas autores venerables y, al mismo tiempo, sabios lectores de los de toda la vida. Gente que muestra tanta sabiduría narrativa como conocimiento de la historia y los resortes propios de cada uno de los personajes que manejan. Mark Waid forma parte de ese club del que también podrían ser miembros Kurt Busiek o Geoff Johns, algo que dejaba patente en su reciente y muy celebrada etapa al frente de Daredevil, acompañado en modo dúo fantástico por Chris Samnee: ambos parían un Matt Murdock apasionante, audaz, que caminaba siempre con toda la firmeza que le brindaban sus sentidos aumentados por una cuerda floja que unía clasicismo y modernidad. Una tendencia que el combo creativo repite en esta su siguiente aventura para La Casa de las Ideas, una Viuda Negra a la que colocan en el centro de una flamboyante aventura de intriga a la vieja usanza que al mismo tiempo no desatiende a las más recientes directrices del Marvel contemporáneo.

Es esta una serie marcada por la intriga, los tropos del relato de espionaje y, obvio, por toneladas de acción hiperbólica. Waid despacha con generosidad sorpresas y giros locos, pero siempre lo contiene todo en un envoltorio de narrativa clara y directa. Y ante todo cuida y respeta a su personaje central. Esta Nat no sólo es un personaje fuerte sino también interesante, con un buen backstory, recursos y carácter, fortaleza y debilidades en una amalgama marcada por su tradicional ambigüedad: esto va del peso de las acciones pasadas aplicado con varias atmósferas de presión sobre una carismática fugitiva de todos los bandos que termina recibiendo por todas partes. Samnee por su parte regala una muy controlada ligereza servida mediante interesantes planificaciones y un gran domino del ritmo, marcado por las secuencias más dialogadas, en contraposición a los set-pieces de acción sin texto, pero con montones de narrativa visual. Una serie potente que confirma el envidiable estado de forma de una Marvel aún muy capaz de sacar oro de personajes a priori -sólo a priori- menos deslumbrantes que sus cabezas de lanza: a sumar a Moon Knight, La Visión, Pantera Negra o Estela Plateada.