Sinceramente, desde la perspectiva de alguien que realmente lo ha intentado y parafraseando a Astrud, todo me parece una mierda. Bueno, casi todo. Gracias a gente como José Altozano, aka DayoScript, y otro (pequeño) puñado de comunicadores con cosas interesantes que decir -algunos como Scanliner o Bukku Qui ya tristemente jubilados de esto- la división gamer (cof cof cof) de Youtube España es un lugar que da un poco menos de grima pisar. Hay esperanza, siempre que haya gente con la voluntad de facturar un buen producto desde la premisa de tener algo interesante que contar, o algún nuevo enfoque que aportar, y lo haga con un rigor y seriedad que no tiene por qué darse de patadas con la comedia, o con la agilidad expositiva. Por eso poder leer en papel y formato largo a Altozano (quien por otro lado se prodiga en algunas páginas de cierto pedigrí) es un gusto.

En El videojuego a través de David Cage toma al responsable máximo de Fahrenheit, Heavy Rain o Beyond: Dos almas como poco más que un macguffin para, a partir del análisis de algunos puntos clave de su discurso, dar vueltas entorno a la teoría de la narrativa de videojuego. Y construye con ello un texto lúcido e interesante centrado esencialmente en uno de los más importantes aspectos de la teoría videolúdica: la relación del jugador con el videojuego… y a la inversa. Una gran reflexión, partiendo del modelo Cage, sobre la interactividad y a cómo gestiona el videojuego su propia capacidad de provocar decisiones… para luego ofrecer las pertinentes consecuencias. Y de cómo estas decisiones afectan tanto a la experiencia del jugador como a la propia idiosincrasia de la obra. Pero la cosa no se queda ahí. El autor ofrece interesantes aproximaciones a las mecánicas (en el caso de Cage, la preeminencia de los quick time events y su impacto jugable) o a ese otro lugar concurrido a la hora de establecer una teoría más o menos canónica: la relación del videojuego con el cine. Todo ello articulado mediante un lenguaje directo, ágil y con el habitual toque humorístico, una manera de aproximarse de modo riguroso al tema sin resultar excesivamente académico.

Mecánica, filosofía videolúdica y teoría del lenguaje. Un libro que debería ser de cabecera para los seguidores de la obra de Quantic Dream, pero también para todo aquel que guste de interrogarse entorno a este tipo de cuestiones que pretenden trascender la simple visceralidad de sentarse ante el teclado, o el mando, a coleccionar trofeos y comer Doritos. Ideal para seguir construyendo una aún escasa -pero muy estimulante- escena literaria nacional sobre teoría del videojuego.