untitled-unmasteredKendrick Lamar nos la ha colado pero bien. No estamos aún recuperados de la hostia que nos dio con el esencial, soberbio To Pimp a Butterfly, que ya nos acaba de enchufar otro disco imprescindible. Medio escalón -obviamente- por debajo que su predecesor y “padre”, pero imprescindible de todos modos. Aquel fue disco del año para, bueno, para casi todo el mundo, y ahora resulta que su colección de descartes y demos, grabados aquí y allá, está a la altura de lo mejor que se puede oír hoy en materia de hip hop, por lo menos en el ruedo indie. Y es que pocos discos vamos a encontrar este año que suenen tan rematadamente bien. Y eso que el minutaje es menor, sólo ocho temas y todos sin un título determinado (de “untitled 01” a “untitled 08” y todo lo que queda en medio); pero las constantes vitales se mantienen: riqueza de texturas, elasticidad con los géneros (ecos soul, funk y jazz), un puñado de colaboradores de primer orden, letras cargadas, comprometidas y certeras, de inquietud social, sensibilidad racial y pretensión política: el autor de “King Kunta” no va a quedarse callado con tanta facilidad. Todo eso más el característico flow de milimétrico tempo y dicción del señorito Lamar. untitled unmastered es otro crisol tupido de sonoridades encontradas que casan y se complementan a la perfección, de melodías bulbosas que se meten bajo la piel, de subidas y bajadas dramáticas, de instrumentaciones exuberantes que hemos oído en todas partes, pero pocas veces como aquí. Además tiene el plus de la honradez autoral y rigor personal que irradia la figura de Lamar -tan contagiada a su música, siempre- que garantiza que, por lo menos, nos caiga algo mejor que otra obra de actualidad, el rotundo e irreprochable, pero infinitamente más altivo, The Life of Pablo de Kanye. El disco de descartes más importante de las últimas temporadas, sin duda.