Hilos de lana roja como vínculos que establecemos con el pasado, recuerdos que van desmadejándose como una borla. Más o menos en ese plano metafórico se mueve Unravel, un precioso puzzle de plataformas que, a pocas semanas desde su lanzamiento, parece habernos presentado a un protagonista de esos que dejan huella. En el imaginario videojueguero y, me temo, en nuestras conciencias. El ultracarismático Yarny se mueve con sus ademanes de silente muñequito lanudo mientras va desplegando su hilo rojo por un puñado de escenarios que lo enfrentan con el mundo exterior: poco a poco va recorriendo las zonas que han sido testimonio de una historia familiar agridulce, melancólica, probablemente triste, pero también esperanzada: sí, Unravel es un juego de pericia plataformera en scroll lateral y de (un cierto) trabajo de lógica necesaria para superar distintos escollos en el camino, pero también es una bella poesía entorno a la intrahistoria que guardan los lugares, la que se cuece en las mecedoras ante la chimenea y frente a los álbumes de recortes; y del mismo modo en los porches, jardines y caminos de tierra, en los charcos, en las huellas de los coches en el fango y entre los troncos con inscripciones talladas. Una aventura en miniatura (literalmente: nuestras cosas más mundanas son enormes obstáculos para Yarny) que pide inmersión por parte del jugador. En realidad sus mecánicas son tan adictivas y robustas como poco innovadoras, muy en la línea de cualquier aventura con puzzles -pongamos como paradigma Limbo– y la evolución de las mismas es más bien escasa, contando que el jugador asimilará las reglas desde un principio y no tendrá más que ir aplicándolas a lo largo de las 5 ó 6 horas de duración total con poco aprendizaje. Pero es que con Unravel parece no tratarse de eso. Unravel es uno de esos juegos que, como decía, invitan al jugador a que se sumerja en el mundo que componen sus preciosas imágenes (la desarrolladora Coldwood da el do de pecho en el apartado técnico) y su delicada música para, a cambio, poder salir de él con el corazón y el alma enriquecidos.

Trailer de Unravel