Con su primer, y homónimo, LP LCD Soundsystem se habían aproximado al concepto de canción pop. Se abandonaban los largos desarrollos de sus primeros maxis (aún sus mejores temas) y se apostaba por composiciones más inmediatas, melódicas y breves. Con la segunda entrega de una prometida trilogía -que sin embargo finalmente se alargó hasta las cuatro-, Sound of Silver, James Murphy depuraba todo lo ofrecido en 2005 y lo revestía de mayor profundidad y confianza, si cabe, y lo convirtió en su cima musical. Con el tercero, This Is Happening, el músico mantuvo las apuestas altas, el empaque de producción, los elementos sonoros infecciosos y logró planchar un LP tan redondo como el anterior.

La lista de hits, que se abre con la marcial y algo kraut “Dance Yrself Clean”, es incontestable, y transporta al oyente a una fiesta impredecible donde cabe el subidón electrónico y eléctrico, el desarrollo elástico de un de electro-rock mutante (“One Touch”, “Pow Pow”), la semibalada sintética (“I Can Change”), la épica dance-rockera (“Home”) e incluso el trallazo disco-punk (la festiva “Drunk Girls”). La fiesta incluye sintetizadores a cascoporro, guitarras funk disparadas, percusiones en perpetuo clímax y teclados tensos. Y la bajona tira de voces lánguidas, escaladas emocionales y letras sinceras.

El resultado de tal despiporre pop es la constatación de un genio, la sabiduría musical de un tipo que tiene tanto de fanfatal como de erudito. Y también la maduración de un movimiento musical entero, fogonazo que nació a principios de los dosmiles en ambientes neoyorkinos (toda la órbita DFA) y que, de no haber sido por Murphy, habría quedado en estéril invitación a la danza que no pasara a mayores. Pero la solidez de la banda y el genio creativo de su frontman son incontestables en la articulación cohesiva de un corpus que hermana Kraftwerk, Talking Heads, The Fall, PiL y New Order y suena único e inconfundible a pesar de su eclecticismo sónico. Murphy es leyenda viva y This Is Happening parte indestructible de su legado.