La A es de autismo. A día de hoy, y a causa de su relativo desconocimiento popular, casi un tabú. Un problema que se escapa de su propia condición médica para entrar en el terreno de lo social. Y que, como cualquier problema que afecte a los niños, suele ser una sacudida de carácter sísmico en el seno de la institución familiar. Por ahí va The A Word, melodrama british que firma para la BBC Peter Bowker partiendo del referente israelí Yellow Peppers. La serie retrata la vida de Joe, un chaval de 5 años con una personalidad retraída y algo confusa que pronto es diagnosticado de autismo, lo cual supondrá una especie de catalizador de todos los problemas de comunicación latentes entre los miembros de su familia, un tanto difuncional. Y esa es parte de la audacia de la serie. No convertirse en un retrato cerrado y exclusivo, sino en un fresco familiar donde la enfermedad lo empapa todo pero no necesariamente lo condiciona en todo momento. The A Word, de hecho, no deja de ser casi una soap opera de lujo y en pequeño formato, un melodrama donde cada pieza tiene su pequeña función en el gran puzle. Una mirada costumbrista donde la tragedia no es irrespirable y la comedia suele saber un poco agria. Donde nada está recargado ni sobredramatizado. En otras palabras: un guión sensato y sensible que vuela a media altura pero sabe cómo enfocar los problemas para que resulten atractivos sin dejar de ser creíbles. Al respecto, Bowker se toma muy en serio la cuestión del autismo pero no le aplica esa capa extra de tremendismo, y además le añade alguna buena idea. La más destacable, esa pasión por la música que gasta Joe y que termina siendo, a menudo, su única ancla hacia el mundo real: hiperdotado para memorizar datos el niño es capaz de retener en su cabeza cientos de canciones, sus títulos, sus respectivos álbumes y sus fechas de publicación. Y así lo refleja una banda sonora estupenda repleta de singles británicos de los 80 en adelante. Detalle de buen gusto para una serie que ya va sobrada de ello.