De la reserva al Génesis. Jason Aaron y R.M. Guéra han apuntado alto (y lejos) para su retorno después de la justamente aclamadísima Scalped. Concretamente se han centrado en un Caín que lleva campando por la Tierra 1600 años como un alma condenada. El fratricida primogénito de Eva y Adán se ha convertido en una figura errante que campa por ahí enfrentándose a bárbaros, evadiendo clanes y lidiando con los hechos parduzcos de su propio pasado. Poco más se puede contar de un inicio (4 números lleva publicado en Estados Unidos) que, bajo el subtítulo Antes del diluvio -no en vano Noé, aquí un señor de la guerra brutal e iluminado, tiene un papel capital en la trama- promete sudor, sangre y blasfemia en cantidades deliciosamente preocupantes. Si Scalped era una suerte de reformulación del drama criminal, un neo-noir apache que apretaba el bajovientre del lector con poco temor a las consecuencias, The Goddamned se anda con menos sutilezas de género pero abrasa casi igual, resultando seco, directo y feroz. En lo que podría ser su propio enfoque de las aventuras clásicas de guerreros y bárbaros los autores tejen un retrato con pocas concesiones de una tierra donde el Paraíso se esfumó hace ya demasiado y en su lugar se implantaron las formas más primitivas de subsistencia de la especie, basadas en la caza y la violencia. Un lugar de enfermedad, mutilación y muerte sumido en el oscurantismo, en la noche del conocimiento. Con ello Aaron revolotea entorno a la dicotomía barbarie/civilización y retrata el salvajismo más primario y, parece ser, inherente en el ser humano para dejar el espacio mínimo posible a la emotividad y la compasión. Mientras que Guéra pone su trazo sucio, nervioso y sofisticado, aquí deudor del primer Moebius y del Miller de 300, al servicio del horror y la masacre, narrando tan bien como de costumbre. The Goddamned no exhibe por el momento la profundidad moral y literaria de Scalped, pero como aquella es puro nervio narrativo, un viaje de bajada hacia los infiernos brutal y adictivo.