Shigeru Miyamoto y los suyos tienen la mala costumbre de convertir cada una de las aventuras, digamos, “centrales” de su emblemático fontanero italiano en un acontecimiento videolúdico de carácter sísmico. Aún más, logran hacer de cada una de ellas una revolución y, de rebote, cada vez facturan una piedra de toque en la evolución del género plataformero. Dicho de otra manera, Nintendo se ha apoderado de cada lustro desde 1985 plantando en él un juego que ha pasado a formar parte, automáticamente y sin paliativos, de la lista de los mejores de la historia. Juegos que, además, cambian la fisonomía del género, en ocasiones de manera radical. En Los 80 fueron Super Mario Bros. y Super Mario Bros 3. En los 90 Super Mario World y Super Mario 64. En los dosmiles Super Mario Sunshine y el primer Super Mario Galaxy. En los dieces Super Mario Odyssey y este Super Mario Galaxy 2 que nos ocupa.

Y que si bien no revolucionaba los conceptos plantados por su primera entrega sí los estrujaba para sacar auténtico oro jugable de ellos. Los revertía en ocasiones y los destilaba para extraer la esencia de lo que debe ser un videojuego de este tipo: diversión indiscutible, game design impecable y un acumulación de nuevas y excitantes ideas que inducían al puro mareo. Porque Miyamoto y compañía se mostraban en Super Mario Galaxy 2 más creativos que nunca, y el resultado era de no creérselo: su milimétrico perfeccionismo arrojaba un diseño donde todo estaba perfectamente calculado, pero al mismo tiempo su inventiva en cascada empapaba cada uno de los rincones de la galaxia ofreciendo interminables sorpresas y juguetonas novedades en escenarios (a cuál más gozoso y estéticamente radiante) y mecánicas. Las nuevas habilidades multiplicaban las posibilidades por diez. Los nuevos retos, en una curva de dificultad modélica, nos convertían en mejores jugadores a cada paso que dábamos. Y el diseño de niveles, simplemente genial, apostaba por la fluidez y la velocidad, pero también escondía decenas de nuevos caminos a descubrir y secretos por desvelar.

De este modo, si la primera entrega ya se había consolidado en 2007 como el mejor vendeconsolas para una Wii que apenas llevaba un año en las tiendas Super Mario Galaxy 2 pasó a significarse como el mejor juego que conocería todo su catálogo. De rebote, ha terminado convertido en uno de esos lugares seguros a los que volver de vez en cuando cuando la realidad se nos hace cuesta arriba. Un lugar maravilloso que nos reconforta y al mismo tiempo sigue regalándonos placeres desconocidos (desbloquear absolutamente todos sus niveles no es tarea fácil) y momentos de pura clarividencia gamer. Un juego que es una galaxia en sí mismo.

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