Se termina el verano y zas, nos pilla en paños menores el festival de Sitges. Un año más está aquí uno de los certámenes más potentes de la península en lo que a cine fantástico se refiere y una vez más se impone elaborar una pequeña guía de recomendaciones para casuales, cinéfilos despistados y fandomitas necesitados de un criterio selectivo. Y sí, las bondades del cartel son muchas y variadas. Desde los reclamos comerciales (o semiídem) de Blair Witch, Midnight Special o The Neon Demon hasta un buen puñado de nacionales fortachonas: Un monstruo viene a verme, Colossal, Extinction, Inside o Proyecto Lázaro. También van a pasar por el festival garrafense (de Garraf, no de garrafón) varias nuevas propuestas de esos popes asiáticos tan asiduos al festival: Creepy y Le secret de la chambre noire, de Kiyoshi Kurosawa, Crows Zero, de Takashi Miike, Antiporno, de Sion Sono o Three, de Johnnie To. Más los obligados rescates de clásicos y objetos de culto (¡Bruja, más que bruja!, Dune, Ikarie XB1, Phantasm, Solaris o Star Trek, protagonista del tema central de esta edición) y algunas nuevas propuestas de directores de prestigio y/o con una cierta carga de malditismo, como Voyage of Time, de Terence Malick, Salt and Fire, de Werner Herzog o Dog Eat Dog, de Paul Schrader. A sumar a todo ello la habitual ración de animes frescos premium quality.
¿Mucha sustancia? Bastante, sí. También, no nos vamos a engañar, enormes posibilidades de caer en desagracia selectiva si no se lleva a mano una buena brújula. Lo que sigue representan diez propuestas que quizá no son las mejores, ni las más imprescindibles, ni las más apegadas al género, ni las más terroríficas, ni, desde luego las más populares. Simplemente son diez películas que por lo que sea nos apetece locamente ver en el festival. Margen de error: francamente bajo.

 

avril

Avril et le monde truqué, de Christian Desmares y Franck Ekinci
No es la primera vez que el mundo creativo de Jacques Tardi es trasladado al cine, pero con toda probabilidad va a ser una de las más gozosas. Esta aventura animada de querencia steampunk se centra en la peripecia de una niña dispuesta a encontrar a sus seres queridos en un París ucrónico, gobernado por Napoleón VI. Oscuridad, humo y ribetes de ciencia-ficción en una película familiar que quizá no lo es tanto…

 

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Crudo (Grave), de Julia Ducournau
La francesa Julia Ducournau debuta en el largo con este sangriento cuento de adolescencia donde una joven descubre que no sólo no comulga con el veganismo imperante en su familia sino que además siente impulsos caníbales. Se habla de festival gore, pero también de una mirada fresca y original que, si se concreta, puede llegar a dar con un interesantísimo relato de coming of age. No apto para estómagos civilizados. O eso dicen.

 

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El extraño (The Wailing), de Na Hong-jin
Perturbadora, descolocante, extraña y a ratos casi enfermiza, The Wailing supuso -junto con Train to Busan, también en cartel- un momento de locura surcoreana en el último Cannes. Tercer escalón en la carrera impecable de Na Hong-jin (también firmante de The Chaser y The Yellow Sea) esta es su película más libre, más impredecible y menos ligada a los códigos de un género concreto. Una de las sorpresas asiáticas del año, sin duda.

 

Hell or High Water, de David Mackenzie
Hasta hace un lustro la carrera de David Mackenzie estaba hecha unos zorros. Amontonaba títulos mediocres mientras esperaba, de alguna manera, dar el gran salto. Y lo dio. Fue en 2013 con Convicto y ahora confirma con Hell or High Water que su vuelo no es rasante precisamente. Este drama criminal en plena pradera sin ley y con trío afinadísimo (Jeff Bridges, Chris Pine y Ben Foster) se perfila como una de las más importantes aventuras frontereras de aire noir de las últimas temporadas. Una película que ha generado admiración y entrega por allá donde ha pasado y que ve en Sitges su próximo lugar de culto.

 

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I tempi felici verranno presto, de Alessandro Comodin
Sorpresa italiana. Alessandro Comodin debuta en la ficción con una historia enigmática que sucede en el corazón de la naturaleza, donde misteriosamente desaparece una muchacha de la que no se vuelve a saber en largo tiempo. Se habla de un lobo que podría ser real o metafórico. A medio camino entre lo intelectual y lo visceral, I tempi felici verranno presto promete ser un viaje apasionante hacia un entorno primitivo, agreste y primitivamente hipnótico.

 

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La región salvaje, de Amat Escalante
Amat Escalante es una de las voces con mayor autoridad en el nuevo cine mexicano. tras la demoledora Heli vuelve con una película sobre ¿invasiones alienígenas? Bueno, algo así, solo que no del todo. O no como solemos conocer este tipo de historias. La región salvaje se pretende una mirada profundamente personal hacia las relaciones afectivas, esfuerzo reconocido en el último festival de Venecia, donde Escalante se alzó con el premio al mejor director.

 

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Que Dios nos perdone, de Rodrigo Sorogoyen
Era máxima la expectación ante el nuevo paso de Rodrigo Sorogoyen, quien despachaba hace tres años la interesantísima, y minimalista, Stockholm. Ahora el reciente reconocimiento donostiarra al guión garantiza la calidad de un producto llamado a perdurar. El realizador parece tirar la casa por la ventana y se asegura un reparto poderoso (Antonio de la Torre y Roberto Álamo al frente) para contribuir a hacer de 2016 un excelente año para el policíaco español.

 

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Revengeance, de Bill Plympton
No resulta ajena a los sitgeseros más radicales la obra de Bill Plympton, el iconoclasta animador responsable de clásicos de la animación adulta como Me casé con un extraño o Mutant Aliens. En esta ocasión, Plympton presenta una road movie marciana (obvio) entorno a un senador, un guardaespaldas y una venganza. Bizarrismo animado marca de la casa.

 

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The Handmaiden, de Park Chan-wook
Clásico de los aficionados al asiático más desafiante, Park Chan-wook vuelve con una película que funciona como nuevo paradigma de una controladísima puesta en escena, pero esta vez plantea su discurso desde una impresionante sobriedad. The Handmaiden es un cuento moral apasionante construido sobre una reconstrucción exquisita puesta al servicio a su vez de un trasfondo emocional perverso y sutilmente perturbador.

 

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Your Name, de Makoto Shinkai
De entre todos los nuevos animes que se podrán ver en el festival quizá sea Your Name el que reúne más virtudes para convertirse en posible futura película de cabecera otaku. Y es que a los mandos de este romántico body swap se encuentra Makoto Shinkai, autor de dos de los animes más profundos y conmovedores de la última década: 5 centímetros por segundo y El jardín de las palabras. Dos intocables que pueden convertirse en trilogía de oro de la animación contemporánea.

 

– El 49 Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya se celebra en Sitges del 7 al 16 de octubre.