Bagdad, 2004. Tras la ocupación americana el terreno sigue siendo un hervidero de tensiones, de conflictos entre chiítas y sunitas, de agresiones y ataques violentos marcados por los odios y simpatías profesados hacia Saddam Hussein. A semejante olla a presión llega un americano destinado a entrenar a la nueva policía iraquí. Sólo para descubrir un mundo irrespirable donde el ejército de ocupación no está arreglando las cosas precisamente. Parte documento sociopolítico, parte thriller bélico, parte novela negra, Sheriff of Babylon quiere postularse como una de las grandes novelas gráficas de una editorial tradicionalmente preeminente, últimamente necesitada de buenos buques insignia. Y si todo sigue, a lo largo de su docena de entregas, como se ha ido mostrando durante su primera mitad (a fecha de hoy han aparecido siete números), la cosa puede quedar como un auténtico viaje para el recuerdo. Una historia narrativamente depuradísima que parte del marco real para construir un gran drama humano en la Zona Verde poblado por personajes en permanente estado de alerta que estiran los límites de la cordura mientras consuman venganzas y planean movimientos estratégicos de subsistencia y fidelidad ideológica. Personajes complejos, con abundantes claroscuros, estupendamente definidos (tanto es así que el autor se permite dedicar un capítulo entero a dos de los protagonistas prescindiendo de toda acción, centrándose en el diálogo de sus miedos y deseos). Seres que luchan por sobrevivir al negocio de la guerra y que siempre parecen andar a un solo paso de distancia por delante de la muerte. No en vano en Sheriff of Babylon se respira una tensión constante, como si todo fuera a saltar por los aires en cualquier momento: cualquier alianza puede ser interesada, cualquier colaborador puede venderse a los señores de la guerra, cualquier niño puede esconder un arma bajo la camiseta. Por supuesto, este es un tebeo duro, rugoso y afilado que no hace concesiones, que cuando quiere apuñala bien. Y que no da puntada sin hilo: si hay un cómic bélico hoy que resulte fibroso, musculoso y sustancioso, es este.