2017 es el año en que finalmente desembarcan en España dos de las series de corte semiindie que se han labrado un mayor culto entre los aficionados en los últimos años. Y esto de “los últimos años” es literal, porque ambas empezaron su andadura en el lejano 2014. Me refiero a The Wicked + The Divine y a Sex Criminals. De la primera ya dimos buena cuenta. Ahora podemos hacer lo propio con la creación de Matt Fraction y Chip Zdarsky para Image. Y ya era hora. Porque Sex Criminals es, target objetivo adulto aparte, una serie fresca, divertida y atrevida. ¿El tópico de que un buen orgasmo hace que se pare el tiempo? Aquí es literal: dos jóvenes con la habilidad para detener los relojes cuando, bueno, cuando se corren, se conocen, follan, se enamoran. Y, sí, deciden atracar un banco haciendo uso de su superpoder. El resto son giros locos de guión, mucho sexo y aventura cotidiana con el mentado componente sobrenatural. Y qué bien llevado, oigan. Hasta ahora Fraction había mostrado inventiva y oficio, buenas ideas y pericia narrativa, pero en pocas ocasiones lo habíamos visto en ambientes tan, digamos, mundanos. Sex Criminals es una aventura chiflada y un thriller fantástico, sí, pero ante todo es un retrato de pareja. Una historia de dos personas que se conocen y comparten sus filias, que ponen en común sus pasados y los recuerdos de sus tempranos escarceos con el sexo (la narración se presenta en todo momento fragmentada), que pretenden llevar una doble vida juntos y compartir su sed por acostarse a todas horas. Todo narrado desde un punto de vista irónico, socarrón y un punto macarrilla. Y puesto en escena mediante un dibujo sencillo, de trazo poco sofisticado, colorista y expresivo. Nada del otro mundo pero perfectamente amoldado a la historia despendolada y frescales que se nos cuenta. Original y única, Sex Criminals confirma a Matt Fraction como un autor de enorme versatilidad. Se explica el estatus de culto.