Porque el trabajo sucio también puede ser divertido, he aquí un juego sobre limpiar escenas del crimen. Cuando ya ha ocurrido todo, cuando la tormenta ha pasado, cuando los fiambres yacen tirados en el suelo y el lugar está atestado de polis, alguien tiene que ir y limpiarlo todo antes de que los tipos del laboratorio empiecen su trabajo. De eso va Serial Cleaner, de un joven, “El limpiador”, que durante los años 70 se gana la vida así, haciendo de chico de los recados para criminales de gatillo fácil, convertido en una especie de Señor Lobo con aspiradora (sic). Y exactamente así funciona el gameplay. Cada nivel es una misión en una escena del crimen distinta. Infiltrarse en la carnicería, recoger objetos incriminatorios, levantar cadáveres y hacerlos desaparecer, limpiar la sangre, escapar sin ser detectado realizando ninguna de las actividades mencionadas. Todo en un plano cuasicenital que apela al inevitable Hotline Miami, con el quie coincide incluso en las transiciones entre misiones, en las que el protagonista recibe en su propia casa los encargos por teléfono. Pero si en la obra de Dennaton Games todo se inclinaba hacia un hardboiled bastante pop aquí la cosa es más, digamos, doméstica, menos ruda. Se apela a esos 70 que el cine ha terminado idealizando (funk, polis bigotudos, ambientes muy propios, como el gimnasio de boxeo, la disco o los muelles); tampoco hay violencia explosiva, más allá de los manchurrones de sangre del suelo; el protagonista no es una máquina de matar, sino de limpiar, un tipo totalmente que vive con su madre y que es totalmente ajeno a los tiroteos, más allá del que le pudiera ofrecer la en aquellos entonces emergente videoconsola Magnavox . De modo que el enfoque es totalmente distinto de cualquier arcade. De hecho esto se inscribe mucho más directamente en el género del sigilo: el personaje no puede defenderse, sólo ocultarse y correr, evitar los conos de visión de los agentes y tratar de hacer el menos jaleo posible. Un sistema de juego donde el sigilo está bien, es dinámico e intuitivo… pero quizá, a pesar de la incorporación progresiva de nuevas mecánicas (puzles, por ejemplo), poco sofisticado.

Da igual, los polacos iFun4all han querido hacer un juego para casi cualquier tipo de jugador, siempre que esté dispuesto a invertir en ello paciencia, observación y planificación. Un entretenimiento con contenido (hay comentarios entorno a la América de los 70: corrupción, presión sobre los medios de comunicación…), pero especialmente con mucho flow y con ese groove setentero atiborrado de humor y buen rollo negroide. Tremendamente bonito, marcado por los colores pastel, con unos gráficos estilizadísimos, montones de homenajes cinematográficos (ojo a esos 10 niveles extra desbloqueables) y, especialmente, infinitamente carismático. Serial Cleaner es, sí, otro triunfo de lo indie en un año para el recuerdo.