Para quien haya seguido la obra de Amanita Design Samorost 3 supondrá un feliz regreso. Si hay algún estudio en el mundillo del videojuego de autor que se ha labrado un sello propio tanto en las mecánicas como en el cuidado estético y acabado formal del producto ese es el de los checos. Y aquí no decepcionan, porque se adscriben a su propia fórmula y aumentan las cotas de buen gusto y, claro que sí, el impacto de su magia. Colocados en un olimpo del minimalismo indie gracias a maravillas como los Pequeños-Pero-Enormes Botanicula y Machinarium los tipos de Amanita endosan un “3” a su saga Samorost, pero en realidad lo que hacen es facturar el primero juego largo de la serie: que nadie se preocupe, los dos anteriores eran muchísimo más pequeños, casi experimentos, así que se puede entrar a este sin conocer los otros. Y si además tampoco se ha tenido contacto con anteriores títulos como los citados, imagino que el impacto será aún mayor. Su gameplay tipo point’n’click pausado, orgánico y reflexivo se explica por si mismo, sin palabras y sin (apenas) tutoriales. Y ese es el primer puzzle que se le presenta a un jugador que, eso, ha sido soltado sin previo aviso en el universo en cuestión, encarnando a un pequeño gnomo con una trompetilla. Así será a lo largo del juego. Cero palabras, cero indicaciones. Todo confianza en que el jugador sea lo suficientemente inteligente como para ir resolviendo todos y cada uno de los problemas que se le presenten en los sucesivos mundos que vaya visitando. Algunos serán obvios. Otros supondrán algún quebradero de cabeza. Pero todos estarán ahí delante, a la vista, para quien esté dispuesto a descifrarlos. Mientras tanto, tocará disfrutar de semejante universo de bolsillo, tan rebosante de una belleza natural propia de un cuento ilustrado, lleno de texturas y sonidos -por cierto, hechos con voces humanas-, de una fauna y flora propios, hechizantes en su modestia y maravillosos en su puntito Hayao Miyazaki. Precioso de verdad. Si los de Amanita tenían hasta el momento un lugar en nuestro corazón, ahora con Samorost 3 toca tirar algunos tabiques para ganar un poco más de espacio.