Desde que Lorne Michaels los colocó en los aldeaños de su Saturday Night Live, el grupo paródico The Lonely Island y su cabeza más visible, Andy Samberg, han experimentado un considerable ascenso. El trío (completan Jorma Taccone y Akiva Goldsman) empaquetó un par de videoclips de viralizado instantáneo y desde ahí ganó buena presencia en el ambiente nocturno televisivo. El éxito de la banda -que de momento se circunscribe a Estados Unidos- encuentra ahora una evolución natural en Popstar: Never Stop Never Stopping, suerte de mockumentary musical que vuelve a poner tras las cámaras a los tipos que por otro lado ya habían facturado Flipado sobre ruedas. Un falso documental que testimonia el ascenso y caída en desgracia del combo ficticio The Style Boyz y especialmente de su líder, el absurdamente self-centered Conner4Real. Una comedia bufa que satiriza el mundo del pop mainstream que empezó a articularse entorno a las boy bands de finales de los 80 y ha ido a culminar por el momento en ídolos planetarios del estilo Miley Cyrus, en magnates egomaníacos tipo Kanye West y en bochornosos escaparates del mercantilismo musical como el que supone las galas de la MTV. Popstar es, llana y simplemente, un reflejo del gran circo del pop comercial, los photocalls de las entregas de premios y el faranduleo más superficial. De los excesos narcisistas, las excentricidades de las celebrities y el fangirleo supremo. Una coña a mayor gloria de los Lonely Island y ecarnio de Justin Bieber y similares.

A pesar de todo, Popstar no es una película airada, ni pretende soltar un exceso de bilis desde una atalaya de superioridad moral. Al contrario, se sabe cómplice con un montón de estrellas que se han prestado a la autocoña y prefiere jugar al absurdo más que a la pura y salvaje corrosión. De paso, eso sí, se mofa también de los modismos y clichés de los documentales musicales puestos al servicio de una estrella emergente: ojo al parecido del título con aquel Never Say Never de Justin Bieber. Y hace desfilar a un puñado de artistas (Questlove de The Roots, Nas, 50 cent, RZA, Pharrell Williams o… Ringo Starr) y amiguetes (Sarah Silverman, Maya Rudolph, Bill Hader, Will Arnett y, por supuesto, Justin Timberlake), todos entregados a la causa.

Más un Zoolander del pop mainstream que una actualización de This Is Spinal Tap, Popstar es una feliz parida autoconsciente que en más de una y de dos ocasiones logra ser descacharrante. Una de las mejores comedias absurdas (e imbéciles) del año que probablemente no podrás ver en salas.