Las colonias lunares se están vaciando, la gente se ha cansado de hacer el selenita y vuelve a la Tierra, dejando atrás un mundo triste y silencioso… Y con él al policía lunar, un tipo con pocas más responsabilidades que dar parte de lo que sucede (que es nada) y si acaso desayunar café y dónuts cada, bueno, mañana. Así de melancólica suena, y es, la tercera referencia de Tom Gauld en nuestro país (la segunda larga tras Goliat, con la recopilación de tiras cómicas Todo el mundo tiene envidia de mi mochila voladora de por medio), ya un auténtico gigante de la historieta en su vertiente más existencialista. Y ya le conocemos las filias, los resortes cómicos y los campos de interés humanista. Gauld habla una vez más de nuestra sociedad a través del análisis de sus obsesiones y estigmas, pero en ningún momento levanta la voz ni se aparta de su suave toque de ironía cotidiana ni de su visión cómplice, pero también iconoclasta, de las historias de género. De este modo a través de ciertos códigos de la ciencia-ficción -la base lunar, la inteligencia artificial, las vitrinas que encapsulan la vida en un entorno sin atmósfera- el autor articula un discurso sutilmente triste entorno a la soledad. A la necesidad de compartir, a la búsqueda de un propósito en la vida. Gauld pone el foco en una sociedad que se desintegra, que queda atrás en el tiempo (paradoja: la hipertecnificación lunar queda obsoleta frente a la intemporalidad que implica el retorno al hogar terrestre) y que se cobra la existencia de ese pobre tipo abnegado, responsable y ligado a absurdos procesos burocráticos y a rutinas anodinas. El orden cuando ya no queda literalmente nada que ordenar. Pero Un policía en la luna no es un drama. Gauld concede esperanza en un final emotivo al que no conviene llegar apresurado: si cada historia tiene su propio ritmo de lectura, Un policía en la luna pide delicadeza, paladeo y parsimonia, espacio para que los silencios hablen por si solos y sus propuestas temáticas y visuales queden firmemente soldadas a la memoria del lector.