El pasado enero el gigante NBC Universal lanzaba a las redes una nueva plataforma, servicio streaming de contenido original más o menos alejado de los cánones. Seeso parte de una idea que no es nueva, pero que de todos modos resulta de buen recibo. La de funcionar como pequeño espacio online desde donde ofrecer, además de algunas series consagradas, un producto propio más humilde. Pero no necesariamente menos potente. Al contrario, Seeso puede permitirse cruzar algunas líneas rojas que las networks aún vacilan un poco en pisar. Por lo pronto, lo que ofrece parece más cercano al espíritu Comedy Central que, desde luego, a lo que da la cada día más desenfocada NBC. Desde el servicio se está confiando en nombres consagrados en la actual comedia americana (Dan Harmon, la gente del UCB) y se está apostando por otros más desconocidos. Take My Wife y sus dos creadoras, Rhea Butcher y Cameron Esposito, juegan en esa liga. Y es posible que nunca abandonen esa especie de semianonimato, pero de ser así deberemos lamentarnos todos. Porque a vista del piloto esta parece una de esas series dispuestas a ganarse un hueco en nuestra glándula de la entrañabilidad. Planteada como una suerte de autobiogarfía de las dos cómicas, casadas en la vida real, Take My Wife da vueltas entorno a lo que significa ser gay en el mundo de la comedia. Desmenuza las interioridades del stand up, explora la soledad del cómico y se detiene en las penurias de la aspirante, condenada a coordinar su pasión con un trabajo normal, probablemente mierdoso. También funciona como un comentario feminista en un mundo aún bastante dominado por penes al micrófono y, en fin, como una rom-com desgarbada y más sincera de lo habitual. Su realización es limpia, con una fotografía muy clara, propia del cine indie. Y su tono, jocoso y tierno a partes iguales. Take My Wife nos pilla con las defensas bajas y nos lleva a cruzar los dedos para que, algún día, de algún modo, podamos ver más programación original de Seeso en nuestras pantallas.