No es la primera vez, pero desde luego la cosa funciona. El género negro, siempre tan afín a la serialización que permite la ficción televisiva, recibe una nueva aproximación tangencial desde un prisma de comedia. Un acercamiento puramente postmoderno que ya había dado buenos resultados en (la tristemente olvidada) Bored to Death y que vuelve a funcionar en Search Party. Aquí, además, con una pátina mucho más actual que difumina los códigos más puros del género para adaptarlos a nuestro presente. Y sí, es lo que toca: este presente, por lo menos en el ámbito de la juventud urbana con un nivel adquisitivo medio-alto son los millennials. Protagonizada por una panda de insoportables narcisistas, esta creación de Sarah-Violet Bliss, Charles Roger (ambos responsables de la muy indie Fort Tilden) y Michael Showalter (de Wet Hot American Summer) se centra en la desaparición de una joven que se ha marchado sin dejar rastro. Mientras la población organiza una búsqueda intensa y ya casi la da por perdida, una de sus compañeras cree verla merodeando un restaurante chino. A la chica en cuestión –Alia Shawkat en un merecido protagonista- le tocará convencer a sus apijados colegas de que hay que investigar el caso y encontrar a la desaparecida. Y en el camino, parece ser, va a desplegarse una trama muy basada en el twist y el descubrimiento límite. Y lo que es más importante, interesada en desarrollar el retrato cotidiano de estos jóvenes desafectos mediante un acercamiento que no entiende de etiquetas ni géneros. Search Party confirma una vez más la actual tendencia de desaparición de los códigos de la comedia pura, que en este caso incorpora suspense, drama juvenil y un tono a medio camino de lo costumbrista y lo misterioso. En breve podremos disfrutar de la temporada completa, que TBS nos suelta a bocajarro durante esta semana. De momento sus primeros minutos dejan con ganas de más.