Ni plan de dominación mundial marvelita ni hostias consagradas. La adaptación comiquera que nos tenía desde hacía lustros en vilo a los fans era esto. La traducción a imágenes de uno de los cómics más locos y míticos de Vertigo: la esencial Predicador, obra cumbre de Garth Ennis dibujada por Steve Dillon que arrambló con todo entre 1995 y 2000 con su insensata mezcla de thriller fronterizo, relato de terror sobrenatural y comedia negra. Un éxito que sin embargo no tenía su respuesta cinematográfica ni televisiva. La dichosa adaptación no terminaba de tomar forma. La cosa parecía no concretarse nunca y el proyecto Preacher iba y venía, se enfriaba y resucitaba, todo a rachas, para desespero del fandom. Y ha tenido que ser una panda de geeks chiflados los que finalmente hayan dado un puñetazo en la mesa para tirar para adelante semejante empresa: apelando probablemente a los postulados cómico-horroríficos de su propio Juerga hasta el fin Seth Rogen y Evan Goldberg se han atrevido finalmente con estas aventuras de un Jesse Custer que pedía a gritos al John Carpenter de mediados de los 90. Pero que a falta de él, se ha amoldado muy bien a los delirios mojados en mezcal de la mentada pareja, que ejercen de guionistas acompañando a Sam Catlin (de las filas de Breaking Bad) y se colocan también tras la cámara para dirigir el cotarro. ¿El resultado? Bueno, superado el (absurdo) escollo inicial que puede suponer el escaso parecido físico de los personajes de la serie con los del cómic, la verdad es que todo se acerca bastante a lo soñado. Por lo menos en este piloto que ejerce como carta de presentación y contextualización de una historia que debería dispararse hacia el despiporre en el futuro.

Los responsables de la adaptación no se constriñen a si mismos entre las viñetas del cómic en lo que sería un ejercicio tan inútil como aburrido (Sin City, te estoy mirando a ti) y sin embargo saben captar perfectamente su esencia, esquivando el posible desastre de la adaptación formalmente fiel pero conceptualmente desastrosa (Watchmen de Zack Snyder, aquí pillas tú). Vamos, que esto resulta (o resultará) tan iconoclasta, tan macarra y tan salido de madre como el original. Un pelín más conservador a la hora de mostrar las cartas, pero todo se andará. Y aunque para los no iniciados puede resultar un tanto desconcertante, posiblemente incluso aleatorio,
esto cumple bien con su función de piloto, presenta a un trío de personajes que debería ser de oro (Jesse-Tulip-Cassidy) y allana el camino para una serie que deberá ser rica en burradas, en teología blasfema, en canalladas sangrientas y en amoralidad festiva. Y sí, cuando de verdad entren en danza el Santo de los Asesinos, Herr Starr y demás fauna sado-abrasivo-zumbada Preacher puede ser la fiesta padre.