Tras la agradable y reciente sorpresa de High Maintenance HBO vuelve a abrir sus codiciadas puertas a un talento hasta ahora fogueado en el vasto universo de las webseries. Issa Rae, responsable junto a Larry Wilmore de esta Insecure, venía de dejar su huella en el mercado digital con su divertida Awkward Black Girl. Y en cierto modo retoma al personaje de aquella (a quien también interpreta) pero cocina un producto obviamente mucho más robusto y cinematográfico, acorde con la programación cómica de la cadena de cable. Una serie que, no obstante, no ha perdido la frescura y el descaro de su predecesora. Y ojo, de entrada no parece que Insecure vaya a contar nada nuevo, pero sí que opte por hacerlo desde un prisma atractivo e interesante. Centrada en las perrerías de un par de amigas afroamericanas que rozan la treintena (Yvonne Orji completa la dupla) volvemos a encontrarnos con un producto centrado en ese momento clave en el que la juventud empieza a verse por el retrovisor mientras que por delante aguarda una carretera de responsabilidades, laborales y sentimentales. La edad adulta, vaya. Y una vez más nos preguntamos cómo la misma afecta, o no, a las relaciones de amor y amistad. Ante todo, Insecure está guiada por la vida cotidiana del personaje de Rae, pero aparece marcada bajo el signo de su amistad con su amiga Molly. Por el camino, la serie esgrime una puesta en escena afilada, urbana, responsabilidad en el piloto de la realizadora de videoclips Melina Matsoukas. Entorno perfecto para que puedan salir a colación temas relacionados con la cuestión de raza y el feminismo. Y para que desde un punto de vista estético (y parece ser que posiblemente narrativo) aparezca el hip hop como motor de catarsis y ancla de un posicionamiento creativo muy ligado a lo urbano. ¿Un buen complemento para la enorme Atlanta? Ya veremos. Por lo pronto, empezar una serie con un tema de Kendrick Lamar (“Alright”) sólo puede traer cosas buenas.