Comenzó, como tantas otras cosas buenas, en forma de webcomic. Pero Noelle Stevenson (la conocemos de la maravillosa Leñadoras) tuvo la oportunidad, y supo aprovecharla, de convertir su Nimona en una novela gráfica que terminó editada en papel. Y el gran salto le sentaba fenomenal. Stevenson facturaba una historia compacta, climática, muy mesurada en todos los aspectos de su guión, estupenda en su presentación gráfica con un diseño de personajes y un color casi europeos. Una historia que engancha y emociona, la de Ballister Blackheart, un archivillano en un mundo de fantasía -un lugar y un tiempo imprecisos, en una especie de Edad Media con tecnología actual- que adopta a una sidekick adolescente, Nimona. Una acompañante metamorfa que con la que Ballister pronto pasará del fastidio al cariño, y de ahí a algo más oscuro. Ese es uno de los grandes triunfos de Stevenson. Presentar lo que parece ser una parodia (divertidísima) de la fantasía medieval en una batalla de la luz contra la oscuridad -un poco a lo La mazmorra– para en realidad colarnos algo mucho, muchísimo más profundo. Primero porque poco a poco va infiltrándose en la historia una ternura basada en la relación entre los dos protagonistas y sus circunstancias personales mientras, en paralelo se va revelando la relación entre Ballister y el “héroe oficial del reino” Ambrosius Goldenloin, menos antagonistas de lo que parecía y con un emotivo pasado en común. Segundo porque las sombras se van colocando sobre focos insospechados: Stevenson toca los rasgos característicos de los argumentos de héroes y villanos, pero retuerce los pesos dramáticos presentándonos a una Nimona turbulenta, que parece tener un backstory oscuro y tormentoso. Mientras que por otro lado convierte en auténtico villano a una organización estatal que pretende mantenerse en el poder con métodos más que dudosos. Un tebeo, en fin, mucho más profundo de lo que podría parecer en un principio y la confirmación de un talento joven al que por aquí deberíamos prestar más antención: por el momento Nimona sigue inédita en España. Alguien se tendrá que poner las pilas editoriales.