El sentido común, a veces, va por su propio lado. Mejor dicho, las personas, las sociedades, los individuos a menudo emprenden el camino opuesto a la lógica. Y si cada día deberíamos formar parte de una sociedad más justa y equilibrada, en ocasiones parece que las cosas tengan su propia agenda. En años como este se impone aún más la existencia de Entre el mundo y yo, necesario hasta hace cuatro días, imprescindible de hoy en adelante. Este ensayo del escritor afroamericano Ta-Nehisi Coates (nombre a tener muy en cuenta en futuros encuentros con la narrativa americana, no sólo literaria: ojo a su Black Panther para Marvel) tiene excusa epistolar y formas de auténtica proclama, dolida y dolorosa. Representa la carta que le escribe el autor a su hijo quinceañero, directa, íntima, en una autobiográfica primera persona. Pero sobre todo se postula como un texto-radiografía de la desconexión entre intenciones y resultados en una América que aún no ha sabido aceptar que es intolerante, torpe, agresiva, idótica hacia las cuestiones étnicas. Coates habla del pasado y el presente de los afroamericanos como parte indisociable de una sociedad. Una sociedad que, a pesar de todo, ha disociado a ese sector. Un sistema de segregación organizado que ataca a la unidad mínima de la persona, su cuerpo, y que opera en los medios de comunicación, en los estamentos políticos, pero especialmente desde un sistema educativo excluyente y parcial donde las relaciones entre las personas están determinadas por el poder que ejercen unas sobre las otras. Por eso el autor aboga por la educación, por el conocimiento y el saber. Su texto es incandescente, vivo, desafiante, pero también lúcido, sabio y equilibrado. Un breve pero intenso libro que sirve al mismo tiempo como manifiesto personal, como testimonio de la vida de los chavales en los barrios del Baltimore de los 80 y los 90, como delator de las contradicciones de una sociedad que se cree inclusiva, pero cuya praxis social dice exactamente lo opuesto. Como arma arrojadiza contra las instituciones más reaccionarias y también como repaso supersónico por todos los nombres clave de la, ejem, cultura negra. Un ensayo directo y a la yugular que, para más laureles, le reportó al autor un merecido National Book Award, categoría no ficción, en 2015. Y es que esto contiene mucha literatura… pero nada de ficción. Mientras todo siga igual, tendrán que seguir existiendo textos como Entre el mundo y yo.