La Enciclopedia de la Tierra Temprana nos descubría a Isabel Greenberg hace tan solo un par de temporadas. Pero resulta que Las cien noches de Hero es bastante más que una simple confirmación o una reválida de las buenas vibraciones generadas. Es una de aquellas obras que, ya veremos cómo se desarrolla el resto de su corpus creativo en el futuro, marca toda una carrera. Por trascendente, por profunda, por audaz, por emotiva y por ser tremendamente atractiva en su apartado artístico. Especialmente por relevante en una sociedad que aún necesita de constantes aparatos de reivindicación feminista, de historias que transgredan el statu quo de las percepciones sociales entorno a las cuestiones de género.

Planteada como una especie de versión libre de Las 1001 noches, esta es la historia de una joven que descubre que va a ser cortejada durante cien noches por un hombre al que no ama, que no es su marido al que tampoco ama, y que desde luego tampoco es su novia, de la que sí está enamorada y con quien mantiene un romance en secreto. Esta novia, Hero, decide distraer la atención del hombre contando cada noche historias apasionantes que terminarán abstrayendo a su oyente. Y menudas historias. Se trata de un puñado de cuentos de liberación femenina, de lucha de las mujeres por su dignidad; encendidas reivindicaciones de los derechos y las individualidades de la mujer en una época antigua y oscura, en el fondo no tan distante de la nuestra. Historias sobre la opresión y la intolerancia tradicional de las sociedades patriarcales, protagonizadas por personajes femeninos valientes, que se rebelan contra el establishment falocéntrico aunque luego sean obligadas a pagarlo con su vida o condenadas al ostracismo.

Las cien noches de Hero es además una celebración de la tradición oral y un recuerdo de cómo la historia a veces no la escriben los vencedores sino aquellas que saben cómo escribirla y que se merecen poder hacerlo. Un viaje emocionante, visualmente espectacular (el dibujo expresionista encaja perfectamente con el aura de realismo mágico, el ambiente arcaico y la ligereza postmoderna) lleno de humor fresco y chisporroteante, pero también impregnado de lírica y crueldad, de impulsos ancestrales, de amor, resistencia, reivindicación, castigo y supervivencia. Sin lugar a dudas, el must read del año.