Habitual de DC desde hace un par de temporadas, el escritor Tom King se dejó caer por la Casa de las Ideas para dejar un regalito, un caramelo envenenado que se ha convertido en una de las series más interesantes del momento en Marvel. Visión pertenece al universo Vengadores; lo hemos visto ya hasta en un par de películas y está colocado cómodamente en el meollo pijamero más candente. Pero su cabecera en solitario (bueno, en solitario no, que se acompaña de señora y prole) se aparta ostensiblemente de todo ese jaleo para pasearse por otros derroteros. No hay más que ver la portada que le ha colocado Panini al primer recopilatorio (6 números abarca), que coincide con la del número 1 de la serie regular: la familia Visión al completo dándonos la bienvenida a su humilde morada. Todo muy americano, pero con un punto de desequilibrio subversivo. Recordemos que la Visión es un ser a caballo entre lo sintético y lo humano, un robot inicialmente programado para hacer el mal que un buen día descubre que en el fondo podría tener algo así como sentimientos. De esta caracterización básica, una suerte de sosias del Dr. Manhattan (que a su vez podía inspirarse en la Visión de los 80) es de la que parte King para plantear su versión ácida y dislocada del Sueño Americano: familia aparentemente perfecta basada en el mutuo equilibrio y comprensión, instalados en una casa unifamiliar impecable, acomodados en la sociedad del bienestar… y que sin embargo guardan un oscuro secreto. Sin ser una serie disparatadamente transgresora, La Visión construye una especie de parodia de una familia perfecta, un paraíso donde no hay problemas, ni alarmas, ni sorpresas, donde todo está calculado y premeditado; y en el que de pronto se introduce un brote de humanidad, ese que siente Virginia y que la lleva a cometer un acto oscuro y visceral. Es esta una serie que se mueve a caballo del humor y una especie de drama psicológico siniestro, interesante en la construcción de unos personajes que progresivamente se van alejando del estatismo psicológico de las máquinas. Que habla de exclusión social y de cómo una ama de casa al limite puede llegar a hacer crack. Y que viene a confirmar -como ya han hecho en los últimos años Estela Plateada, FF o Hulka– que Marvel, cuando arriesga en sus planteamientos y apuesta fuerte por firmas sólidas, son capaces de volver a convertir al cómic de superhéroes en algo memorable y que merezca la pena leer.