Debutaba hace veinte años y firmaba su obra más conocida hace diez. Pero no ha sido hasta ahora que la surcoreana Han Kang ha encontrado su merecido lugar en el mapa literario occidental. Y de qué manera. La crítica británica se fijó en ella y recompensó su La vegetariana con el Man Booker International Prize el año pasado y, desde ahí , todo han sido cosas buenas, incluida su edición española por la joven -y prometedora- editorial :Rata_. No es para menos. Esta es una novela breve pero contundente, rara y única, que encuentra un impacto directo sin renunciar a la poesía. Será cosa de los ambientes que propone, del desarrollo de personajes que plantea, del contexto en el que está enmarcado. Pero de algún modo La vegetariana tiene un aura propio, una personalidad única. La historia es la de Yenoghie, una ama de casa a quien su marido define como “nada especial”. Obediente y extremadamente correcta. Al servicio de su esposo y al gusto de la sociedad. Casi de la noche a la mañana Yeonghie sufre un puñado de pesadillas que la llevan a suprimir la carne de su dieta. Una decisión que no comprenderá su familia, ni su entorno directo, especialmente cuando la mujer empiece a desarrollar conductas más extremas. Hasta aquí puedo escribir. Lo escabroso tiene una bonita puerta de entrada hacia la novela de Kang, sí, pero lo cierto es que todo lo demás le puede: su extraño lirismo, sustentado en la imbricación de lo carnal con lo vegetal. Su mucho más prosaico enfoque del cuerpo, sus mutaciones fisiológicas y sus atracciones eróticas. Su arsenal de dardos envenenados, lanzados directamente hacia una sociedad donde la mujer suele ser poco menos que un complemento del marido y un elemento de buen gusto social. Su estructura narrativa tripartita, que garantiza un enfoque polifónico de la figura central, quien apenas tiene voz en detrimento de su marido, su cuñado y su hermana (todos ellos personajes fascinantes e inconscientemente decadentes). Su vocación, en fin, de gran metáfora de la huida hacia adelante, una renuncia loca, insensata e irreflexiva de un mundo demasiado encerrado en si mismo. Una maravilla.