La editorial Gallo Nero prosigue en su empeño de poner fin a la lamentable ausencia en el mercado español de un nombre tan relevante en la historia del cómic nipón como el de Yoshiharu Tsuge. Un autor influyente que, sin embargo, no llegó a tener el reconocimiento de los nombres más populares, a pesar de ser una de las piezas clave en la construcción de un panorama de manga alternativo, distinto, personal, arriesgado. Y si El hombre sin talento ya nos pilló con la guardia un poco baja y nos dejó noqueados, ahora toca fijarse en este recopilatorio de historias breves, seis en total, que siguen escarbando en las vidas de un grupo de personajes al margen de la sociedad imperante. Outsiders, si se quiere, que luchan contra sus propias miserias a su muy personal pequeña escala. Esto no habla de grandes héroes ni de vidas extraordinarias sino que, intuimos, pretende canalizar la historia personal del propio autor en varios momentos de tono indisimuladamente autobiográfico: la adolescencia de un chico empleado en una fábrica que sueña con triunfar en el mundo del manga; las experiencias de un joven que sobrevive gracias al estraperlo y descubre la atracción sexual mientras queda atrapado en una pareja turbulenta; la vida anónima de un tipo que trabaja como negro para un respetado mangaka. Historias de despertar sexual, de pobreza y dignidad marcadas por una cotidianidad sucia y por una lúcida serenidad, miserable pero no miserabilista. Es la mano personal de un tipo que cultivaba un dibujo poco depurado (que recuerda a ratos a Yoshihiro Tatsumi), casi tosco, alejado del habitual exhibicionismo gráfico, del detallismo obsesivo o de la plasticidad expresiva de muchos de sus coetáneos. Pero que poseía una habilidad narrativa incontestable basada en la sugerencia, en el detalle y en los momentos de sutileza y sugerencia. Mucho manga hay en Tsuge. Para muestra, los seis botones de La mujer de al lado.