Habitual del tebeo underground patrio, de la escena catalana y del universo del tebeo infantil, Pep Brocal lleva años en esto y aún se las maneja para sorprendernos cada vez que publica obra. Lo de Alter y Walter y lo de Cosmonauta no fue tontería, precisamente, y ahora con Inframundo (cuyo título completo es Mascotas, espíritus y otros prodigios del Inframundo) ha logrado, y perdón por el cliché, superarse a sí mismo.

Porque Brocal sabe partir de una historia por todos conocida (La Divina Comedia de Dante, que reinterpreta y adapta a su manera) para hablar de inquietudes universales y lo lleva todo a un terreno postmoderno a su puro antojo. La historia es la de Amalia, una chica contemporánea un tanto solitaria y con traspieses sentimentales que, un día, ve cómo su gato es absorbido hacia ese inframundo del título: su querido gato se cuela en la maleta de La Parca en persona (o por lo menos algo parecido a ella) y Amalia no tiene más remedio que irse tras el bicho, como un Orfeo cualquiera. De modo que se embarcará en un viaje que conjuga imágenes dantescas (literalmente), mitología, imaginería cristiana y cultura pop, con la aparición de un Bruce Lee filósofo zen cuyas lecciones de vida y aforismos trascendentales servirán como guía a la joven. ¿Surrealista? Puede. Pero todo tiene sentido y todo resulta juguetón, inteligente y muy gozoso.

Pero si la parte argumental es mullida e interesante lo realmente asombroso de la novela es su aparato visual, vivo, rico, orgánico, casi mutante. El autor dispara ideas interesantes y soluciones brillantes con una facilidad de vértigo. Cada página, cada viñeta resulta audaz, expresiva. Sus composiciones arrastran al lector, su cadencia narrativa y su ritmo lo menean, lo agitan o lo mecen en función del momento. El autor sabe emocionar y transmitir conceptos estéticos con un uso del color que es, en sí mismo, narrativo, y que domina cada escena, imprimiendo atmósferas únicas y sensaciones intensas. No es difícil descubrirse pensando a cada giro de página, una y otra vez, lo bueno que es este Inframundo que, obviamente, se acaba de convertir en uno de los cómics esenciales del momento.