Por lo visto a los ochenta aún les queda jugo nostálgico que exprimir. Aunque en algunos casos, como este, el ejercicio de reiterativo remembring está justificado. Porque aunque el concepto parezca pura chifladura la cosa existió de verdad en la década en la que todo fue posible (antes de que en los 90 nada fuera verdad): en la tele USA existió un programa llamado G.L.O.W., acrónimo de Gorgeous Ladies of Wrestling, una especie de liga televisiva de lucha libre con mujeres que interpretaban papeles, por lo visto, más locos aún que sus compañeros masculinos. Ahora Liz Flahive y Carly Mensch han rescatado para Netflix aquellos momentos camp de crepados inverosímiles, hostias (falsas) como panes, spandex de colores flúor y toneladas de laca y ha facturado una serie, especie de dramedia coral, que vuelve a visitar algunas de las sensibilidades más presentes en la ficción actual: la búsqueda de una identidad, la reivindicación de las minorías étnicas, la diversidad sexual, el necesario puñetazo feminista. De hecho esto tiene algo de versión ligera de Orange Is the New Black (no en vano la misma Jenji Kohan supervisa e incluso escribe uno de los episodios), menos tensa pero igual de equilibrada en su enfoque tragicómico, centrado en una panda de chicas que buscan trabajo y lo encuentran, por casualidad, junto a un cineasta acabado que pone en marcha ese programa de televisión de wrestling femenino. Y la jugada le sale a Natflix notable, si bien no todo lo trascendente que podría esperarse. Con toques de culebrón bufo, pasajes medianamente inspiracionales, guiños constantes al cine de la época y una estética cuidadísima (el neón y el tecnopop de los ochenta convive fluidamente con una textura y una fotografía que remite al cine urbano de los 70) Glow es, ante todo, un gozo. Un divertimento con contenido que habla de unos personajes bien dibujados, maravillosamente interpretados (Alison Brie, irreconocible, y Betty Gilpin conforman un power combo memorable) y que, de algún modo terminan importando de verdad. Y aunque a medida que se despliega la temporada se va liando en subtramas un tanto irrelevantes al final la propuesta queda en un compacto pack de diez episodios enérgicos, entrañanbles, muy disfrutables e indiscutiblemente bien ejecutados.