Quedémonos con este nombre. Phoebe Waller-Bridge. Porque huele que apesta a nuevo talentazo en ciernes. Tras pasar por Crashing, la guionista y actriz londinense traslada al lenguaje televisión su “Fleabag”, sensación del festival de teatro de Edimburgo en 2013 que ahora promete hacer lo propio para BBC Three. Una mirada en 6 episodios a los sinsabores de la vida en soledad a los 30. Nuestra protagonista -llamémosla Fleabag- acaba de dejarlo con el novio y encara su periodo de desnorte generalizado: decidirse si de verdad quiere estar sola, si de verdad quiere estar acompañada; recuperar el contacto -o algo parecido- con su familia, mantener su pequeño local de sandwiches, lamerse las heridas por una amiga y exsocia fallecida. El acierto de Waller-Bridge, enfocarlo todo desde un prisma de comedia sexual punki deslenguada y políticamente incorrecta. Literalmente preñada de chistes sobre la masturbación, el acoso sexual, la anorexia, el incesto, el cáncer y la muerte. La genialidad, que en realidad todo eso es un envoltorio juguetón y tocanarices para una mirada lúcida, sensible y melancólica hacia las relaciones humanas. Puede haber mucha tralla psicosexual en las insensatectes de esta protagonista deshinibida, mucha mierda en sus encuentros con su hermana, con el marido de esta, con su ex, con sus asquerosos ligues, pero lo cierto es que cuando se pone seria resulta de una honestidad casi desarmante. Porque debajo de tanto humor negro y tanto chiste de sexo anal, Waller-Bridge narra (de forma casi fragmentada: los flashbacks como motor dramático) la historia de una tipa en lucha consigo misma y contra los elementos. Un acercamiento muy personal sustentado en una constante ruptura del cuarto muro que es puro chiste hasta que deja de serlo. Que nos apela directamente para hacernos partícipes de su propia intimidad y contradicciones, siempre en forma de mirada sarcástica, de comentario malparido o de bufido cómplice. Rodeada de actrices superlativas (Olivia Colman) o cómicos con oficio (Brett Gelman), Phoebe Waller-Bridge ha logrado echar a andar un maquiavélico plan que, si prospera, puede llevarla muy alto. De momento, Fleabag es la obra descarnada y brillante de una guionista y comedianta con voz propia.