Quizá nos habíamos olvidado, tras más de cuatro años, del asunto Billy Lynn. Publicada en 2012, la novela debut de Ben Fountain acumulaba en su momento premios y distinciones y nos hacía pensar que podía preparar el desembarco definitivo en nuestras tierras. Pero no fue así. Quizá (o quizá no) motivados por el inminente estreno en salas de la adaptación cinematográfica de Ang Lee, la gente de Contra se ha decidido a brindárnosla en castellano. Y mazazo. Le teníamos ganas, pero no esperábamos semejante puñetazo a la mandíbula. Porque a pesar de todo lo vertido sobre él Fountain logra pillarnos desprevenidos. Esta es una novela bélica donde la guerra sólo aparece como un eco. Un eco presente que lo condiciona todo, pero que casi nunca llega a mostrarse de verdad. Billy Lynn y sus compañeros del escuadrón Bravo han vuelto a América en ocasión de una gira –el tour de la Victoria– que celebrará su mayor gesta en combate, una sangrienta batalla que fue grabada en video y posteriormente viralizada. Los Bravo han sido convertidos en héroes y ahora se preparan para compartir un par de días con algunas de las mayores estrellas del showbiz planetario, actuando en estadios de football, concediendo ruedas de prensa y gestionando sus contratos con Hollywood, que ya les prepara una película protagonizada por una gran estrella. Y mañana, eso sí, de vuelta a Irak.

Es esta una novela dura, desesperanzada, agazapada tras un disfraz de sátira fresca y macarra. Fountain describe con furia y precisión un mundo -más concretamente la América post 11-S de Bush- donde los tipos que abogan por la guerra nunca son los que hacen la guerra. Mientras que en su lugar mandan a motivados y patrióticos despojos que apenas si han cumplido la mayoría de edad y que serán convertidos en héroes efímeros. A Billy y los suyos, veinte años escasos, no les ha dado tiempo ni de madurar. O mejor dicho, han tenido que madurar a lo bestia. Y están lidiando con los horrores de la guerra al tiempo que descubren la fama. Una guerra que se libra fuera de casa (no sea que) y que representa un auténtico infierno… vendido como un vibrante espectáculo. Y gestionado como un potente negocio.

En semejante contexto de euforia social, de patriotismo paleto, de orgullo encendido, Fountain desmenuza los conceptos de familia, fama, miedo, heroísmo, deber y respeto para filtrarlos a través del enfoque vital de una panda de presuntos cabezas huecas. Usa un estilo aparentemente abrasivo y urgente, ágil y divertido, pero perfectamente calculado para abocar a una reflexión pausada y de largo proceso de maceración. Y se maneja para pillar a su lector desprevenido infiltrando entre tanto exabrupto del west south central y tanta demostración de (sincera) camaradería abundantes momentos de una enorme tristeza. De angustia, melancolía y desesperación emotiva. Así de demoledor es este libro que representa otro de los esenciales de entre todas las novedades editoriales publicadas el año pasado en nuestro país.