No sé muy bien qué pensar de Jeff Lemire pero, en cualquier caso, será bueno. Porque es este uno de esos autores más o menos mainstream que se encuentra entre dos aguas de muy distintas temperaturas, pero resulta que en ambas navega casi mejor que cualquier marinero fogueado: por un lado, su vertiente de “autor” nos ha dado obras tan reseñables como Trillium. Por otro, ha demostrado ser uno de los pocos elegidos que ha sabido ingresar en el gran teatro superheroico sin perder ni pizca del interés que podría generar de por si su figura. En otros términos, aún más interesante que Trillium es su Animal Man (para una DC que también le prestó con éxito a Superboy y a Green Arrow) y su Ojo de Halcón, que cogía el relevo del altísimo pedestal en que lo dejó Matt Fraction. De modo que no podíamos esperar con más ganas esta Descender que con orgullo el canadiense podrá archivar en el mismo cajón que Trillium: esto es una aventura futurista de autor de primer orden que se coloca en un  bien articulado punto medio entre la ciencia-ficción filosófica y la space-opera. Descender nos cuenta la aventura de Tim-21, un niño robot en un mundo desolado, cuasicontrolado por otros robots, hostiles y violentos, que pretenden someter a los humanos que quedan vagando y ejerciendo de resistencia en un clima de tensión entre pueblos. En semejante caldo de cultivo Lemire construye una historia tensa y emotiva que plantea algunas de las cuestiones tradicionalmente relacionadas con las ficciones sobre inteligencia artificial y seres sintéticos: ¿qué nos hace humanos? ¿Son las máquinas capaces de sentir emociones? Descender habla sobre la amistad, los sentimientos, los recuerdos, y nuestro papel en el orden del cosmos. Y cuidado, que las muchas virtudes de este tebeo emocionante no se encuentran localizadas únicamente en lo que concierne al texto. Ni de lejos: la parte gráfica es preciosa. Dustin Nguyen narra con imágenes con una claridad y facilidad asombrosas, y sus bonitos diseños están enriquecidos además por un expresivo coloreado a acuarela que termina de hacer de Descender un auténtico placer lector. Ciencia-ficción de altos vuelos, a Saga (Brian K. Vaughan, Fiona Staples) parece que le ha salido competidora, y ha sido en su propia casa, la cada día más imprescindible editorial Image.