Si hay algo más duro para un músico que tener que grabar un disco de ruptura eso es hacer lo propio con la desaparición de un ser querido. El año pasado Nick Cave ya firmaba uno de los mejores discos de su carrera reciente, motivado por la muerte de su hijo adolescente, y ahora es Phil Elverum, el hombre tras Mount Eerie, quien da cuenta de la desaparición de su esposa, la también artista Geneviève Castrée. Era en julio del año pasado que el cáncer se la llevaba, y ni un año ha dejado pasar Elverum para levantar esta elegía que desmonta al oyente desde sus primeras palabras y le deja el alma molida tras la escucha de sus once temas, todos ellos motivados por el mismo suceso. Así que sirva esto como aviso de entrada: A Crow Looked at Me es un disco conceptual entorno a un único tema, una obra personal, descarnada, destinada a desgranar todos los aledaños del fallecimiento de un ser querido (de su ser querido). Y por lo tanto es una grabación difícil, dura de escuchar y más dura de sentir, no tanto en lo musical -donde el suave enfoque de folk intimista da calidez sonora- como, obviamente, en lo lírico.

Desesperado sin autocompadecerse, articulado casi siempre en segunda persona (en este disco la única palabra que se repite más que death es you), tocado por una simbología muy ligada a las interpretaciones más “crepusculares” (I reject nature) de la naturaleza -montañas, bosques, cuervos, nieve- y desde títulos tan dolorosamente explícitos como “Real Death”, “My Chasm” o “Emptiness, pt. 2” el discurso de Elverum mide el impacto de la muerte en lo trascendente, pero especialmente en lo mundano. En la reentrée a la cotidianidad del viudo, pasando por las distintas etapas del duelo: la hostia inicial y la negación en “Real Death” (My knees fail, my brain fails, words fail clama primero; It’s dumb… and I don’t wanna learn anything about this un poco más tarde). La perplejidad de los primeros días, llenos de sueños truncados, substituidos por nuevos planes, funestos y pragmáticos (“Seaweed”). El enfrentamiento con una vida que sigue y que pide relacionarse con otra gente (“My Chasm”). La reformulación de las rutinas más básicas, ahora en soledad (“When I Take Out the Garbage at Night”). La injerencia de los objetos en los recuerdos: fotografías que empiezan a substituir memorias, cosas cotidianas que cobran significados siniestros (“Toothbrush/Trash”). El constante recuerdo del momento fatídico (“Swims”).

Ante tales argumentos líricos, es difícil ponerle pegas a un disco por lo demás minimalista y buscadamente desnudo. El sonido Mount Eerie nunca ha sido la alegría de la huerta, pero A Crow Looked at Me guarda una máxima austeridad formal: ni rastro de los guitarrazos que encendían los pasajes más ruidosos de Wind’s Poem, ni del colchón vocal que proporcionaba Julie Doiron en Lost Wisdom, ni de la épica que llevaba Clear Moon hasta lo más alto en términos de éxtasis. No, sólo la voz de Elverum (que canaliza de nuevo, especialmente en “Forest Fire”, la temperatura vocal del primer Leonard Cohen), su guitarra, algún teclado y alguna suave percusión electrónica. Un traje sonoro perfecto para un disco que, por lo demás, está obviamente centrado en el texto. Un álbum desesperado, que puede resultar ligeramente terapéutico, aunque se encuentra aún demasiado sumido en la tristeza, en la sensación de sentirse perdido, perdidísimo tras ser privado de la mitad de uno mismo; de encontrarse solo en medio de la oscuridad, el frío y el miedo. Pero que a pesar de todo, aun abriéndose con las palabras Death is real. Someone’s there and then they’re not, se cierra con un destello de esperanza poética: I asked: “Are you dreaming about a crow?”… And there she was.

 

Última actualización: 17 noviembre, 2017 15:23