Si de algún modo la caída era el movimiento por defecto en TowerFall Ascension, en Celeste, lo nuevo de Matt Makes Games, se nos invita a trepar, a ir siempre hacia arriba, a luchar contra una fuerza de la gravedad que nos empuja hacia el precipicio, o hacia un foso de pinchos. Pero Celeste habla sobre la determinación, sobre el usar nuestras modestas habilidades para lograr gestas. En este caso, trepar hasta la cima de una montaña. Y saltar, escalar paredes y surfear el aire se convierten en nuestras más preciadas herramientas para evitar la muerte.

No lo lograremos, claro. Esto es un prepare to die en toda regla, alquimia perfecta de Super Meat Boy y Cave Story. Pero Celeste no genera frustración, sino compromiso y pique, y pronto recompensa el aprendizaje: su sistema de respawneo constante se convierte en una adictiva obsesión por superar cada uno de los niveles. Y qué niveles. Si algo llama la atención a primera vista en Celeste es su impecable diseño. Tan ajustado como -y aquí es donde de verdad exhibe músculo- sus mecánicas. Un sistema sencillo (que no fácil) pero PERFECTO, pura artesanía del plataformeo, del que destila su esencia: control del salto, del tempo, de la parábola y de las habilidades colaterales, que en este caso es agarrarse a las paredes, dashear y escalar. Aprendizaje, estudio del entorno y puesta en paralelo entre los obstáculos y nuestras capacidades.

Celeste es, pues, un juego de mecánicas puras y muy duras. Pero no solamente. Ni de largo. Porque aunque parece apostar por la experiencia lúdica más pelada en el fondo encierra una historia preciosa, emotiva, profunda, llena de buenas ideas, humor y drama. Con NPCs carismáticos que orbitan alrededor de una protagonista memorable, frágil pero fuerte, pizpireta y que cristaliza en si misma todos los mensajes que quiere transmitir el juego, relacionados con la autosuperación, el miedo y la independencia personal. Una historia deliciosa que se va desplegado en un entorno cuidadísimo: el arte, si bien vuelve a recurrir al tan socorrido pixelado, es colorido, fluido y preciso, y la banda sonora es excelente. Todo virtudes en uno de los grandes juegos, indies o no, de esta cosecha 18 que acaba de empezar.