Empezó volando por debajo de casi todos los radares. Y no es de extrañar. Quien por simple curiosidad se enfrentaba a su propuesta solía salir casi rebotado. La culpa la tenía una personalidad cómica única, bastante excéntrica, basada en un humor extraño, soterrado, a veces incluso incomprensible. Pero el producto fue mascando culto, cogiendo cuerpo con el paso de los capítulos, y los que hemos aguantado nos hemos encontrado con una tercera temporada de BoJack Horseman que iguala, o supera, la ya de por si brillante segunda campaña. Las aguas continúan por los mismos cauces en esta comedia animada protagonizada por un caballo actor (y neurótico, irascible, depresivo): sátira sangrante entorno al establishment hollywoodiense, visión cáustica del juego de la farándula angelina, retrato surrealista de la fauna norteamericana (literalmente) para un enfoque ácido y melancólico de las relaciones interpersonales en el siglo XXI en las sociedades occidentales -llamémoslas así- modernas. Aquí BoJack sigue peleándose con su pasado, con las decisiones profesionales erróneas, con su fama atragantada. Pero la narrativa está más fragmentada, los episodios parecen más desconectados entre si. Cosa que resulta más satisfactoria si cabe, porque permite a los guionistas trabajar de forma más compartimentada a partir de estructuras autoconclusivas y, por lo tanto, más concentradas. El resultado, episodios más sueltos, standalones absolutamente memorables, como el de las profundidades marinas, que transcurre casi en su totalidad sin ningún diálogo. Por lo demás el humor sigue siendo sutil e incómodo, alternando mala leche e incorrección política con una especie de ternura triste y combinando sin problemas fina ironía con un absurdo de trazo grueso. Oscilando entre lo bizarro y un estudio de personajes de primera categoría, a lo que contribuye de nuevo el excelente trabajo interpretativo de (las voces de) Will Arnett, Amy Sedaris, Alison Brie, Paul F. Tompkins y, en menor medida, Aaron Paul: talento al servicio de la causa cómica en una serie casi genial.