A pesar de que parece un recién llegado Derf Backderf ha pasado los últimos años de su vida partiéndose el lomo para dar definitiva forma y publicar las dos novelas gráficas que conforman el grueso de su obra. Afortunadamente se ha cobrado el esfuerzo con el respeto del sector e incluso alguna que otra nominación para embuchacarse algunos premios de renombre. Y se lo tiene merecido. Mi amigo Dahmer nos impactaba, y nos dejaba hechos polvo, hace un par de temporadas. Ahora Basura certifica su estilo propio y sus maneras de narrador muy apegadas al underground americano de los 70. Y de los 90, cuidado, que de momento todo esto, especialmente Basura, tiene un agradable regustillo a Peter Bagge. Inspirado por algunos hechos vividos durante una etapa postadolescente en la que ejerció de basurero municipal, Backderf monta lo que bien podría ser la bíblia en cómic sobre la recolección de residuos. Un catálogo de anécdotas jugosas (vale, tampoco sería el adjetivo más agradable), rutinas apestosas y personajes delirantes que, me temo, se sienten bastante reales. Y aunque obviamente aquí no imprime la carga dramática de Mi amigo Dahmer Backderf construye un relato a su manera emocionante y divertido que reflexiona sobre la dignidad laboral, el estado del mercado de trabajo y el futuro de los jóvenes en una América amargada y excluyente. También explicativo, trufado de datos (escalofriantes) entorno a la generación de basura a lo largo de la Historia y en el momento presente. Ilustrado con explicacions sobre el funcionamiento del sistema de recolección de basuras, la jerarquía municipal e incluso el funcionamiento mecánico del camión y la estructura arquitectónica del vertedero.

Todo un manual de la mierda, habitado por una colección de personajes que conforman una fauna propia, dedicado a los trabajos urbanos “ocultos” (basureros, pero también enterradores y miembros de la brigada de recogida de animales abandonados). Una oda a un sector poco reconocido de la sociedad que hace el trabajo que casi nadie quiere. No un escuadrón de héroes, sólo un puñado de hombres, honestos o gilipollas, pero que están ahí evitando que el resto nos hundamos en nuestros propios desperdicios y nos ahoguemos en detrito.