Nadie se deje llevar por las apariencias. La portada más repelente -y enfermizamente magnética- del año esconde una de las propuestas sonoras más fascinantes de 2017. A Arca -nombre de guerra del venezolano Alejandro Ghersi– siempre se le ha tratado bien desde el ruedo crítico, y lo cierto es que el chico se lo ha ganado: producciones jumbotrónicas para FKA Twigs, Björk o Kanye West y dos LP’s firmados con su alias, los previos a a este, como dos soles. Y sí, su tercera propuesta sigue en parábola ascendente: lo que ha hecho aquí es descomunal. Arca (el álbum) explora sonoridades distintas, inéditas, pero de algún modo reconocibles, familiares. Retoma sus -valga el tópico- paisajes sonoros y los usa como envoltorio para melodías conducidas por la voz. O viceversa. Porque incluso en los temas cantados esa voz -del propio Ghersi, que por momentos tanto evoca a la de Robert Wyatt– arrulla y emociona hasta la lágrima, deslizándose lánguida y delicada, en textos escuetos pero evocadores (Quítame la piel de ayer como mantra recurrente) que dejan a la música crear sus espacios sonoros, sus ambientes inescrutables. El resultado es una colección de nanas electrónicas, industriales, oscuras y melancólicas cuyos títulos, en español o en inglés, están compuestos por única palabra, rotunda y decisiva (“Piel”, “Anoche”, “Reverie”, “Castration”, “Coraje”, “Whip”, “Child”) y cuyas letras enigmáticas remiten a estados hipnagógicos (“Anoche”), hablan de la brutalidad primaria del amor (“Reverie”), de la pérdida (“Sin rumbo”, “Coraje”) o de la fina línea que separa lo carnal de la muerte (“Desafío”). En lo musical, destaca obviamente una producción milimétrica y un aparato melódico que se escurre entre los dedos y que suelta pianos que parecen sonar solitarios en algún páramo andino, distorsiones electrónicas, drones y ritmos rotos que se atropellan con un estudiado caos lógico. Todo perfectamente dispuesto para conducir al oyente hacia un delirio febril que pierde de vista las barreras temporales: tradición mimetizándose con modernidad y más allá. Y es que este LP no deja espacio para la duda. Si sigue por donde va ahora Arca está destinado a ser el hombre del futuro.