Adultos que no han sabido dejar atrás su juventud; jóvenes que tienen prisa por hacerlo. ¿Quién dijo que las grandes historias sólo podían narrar gestas épicas y vidas ejemplares? Emma Straub, autora de Los veraneantes, empuña de nuevo su bisturí y vivisecciona un microclima urbano y contemporáneo, el que habitan dos familias de Brooklyn que se están dando de bruces con la edad adulta. Unos, los matrimonios Elizabeth/Andrew y Zoe/Jane, porque están en plena cuarentena y al encarar los cincuenta regresan todos aquellos recuerdos juveniles en que formaban una banda de rock con un temazo de éxito: alguien quiere comprar los derechos de su vida para hacer un biopic de otra miembro del grupo, fallecida antes de alcanzar los treinta. Los otros, sus respectivos hijos, porque se están peleando con el final del instituto, la llegada de las responsabilidades y la perspectiva de un futuro incierto. De modo que Amantes modernos es, a priori, otra comedia neoyorkina sobre soccer moms, tipos que no saben gestionar su vida y adolescentes perdidos. U otro relato de rockeros reconvertidos a Gente Adulta Y Respetable que venden pisos o frecuentan sociedades de yoga. Pero no nos precipitemos. Porque lejos de caer en la complacencia Straub se demuestra aquí una autora enormemente lúcida y nunca cae en el lugar común ni en la descripción fácil. Su pluma, siempre despierta y atenta al detalle, prefiere evocar antes que evidenciar. Describir pacientemente antes que caer en el fácil y efectivo ensimismamiento de la nostalgia, disfrazando de cotidianidad lo que en realidad es añoranza, en lugar de a la inversa. Ello le permite centrarse en la red de interrelaciones de sus personajes, tejida con esmero y delicadeza, describiendo sus caracteres con la sutileza propia de una aguda observadora del comportamiento contemporáneo. Y a partir de ahí ya despliega su catálogo de neuras urbanas del primer mundo en el siglo XXI, su sutil sátira de la crisis de los cuarenta, su reflejo del torbellino de la postadolescencia. Un puñado de inadvertidas reflexiones que demuestran el valor enorme de los detalles en una novela ligera y entretenida, pero sumamente inteligente.