En breve tenemos con nosotros el D’A, el festival de cine de autor que va a hacer realidad todos los sueños húmedos de hasta el último hipster cinéfilo de la ciudad condal. Hasta ahora ha sido así cada año, pero es que este en concreto la cosa se pone muy, muy calentita. El nivel está altísimo (hay como de costumbre muchos rescates de las últimas ediciones de festivales potentes) y la oferta es, obviamente, muy amplia. De modo que para que nadie se pierda demasiado hemos elaborado una pequeña lista de títulos que presumiblemente deberían ser ineludibles o que por lo menos deberían suponer un potente chorretón de gran cine y una buena manera de calibrar el estado de la cuestión desde el enfoque particular de un puñado de directores personales y únicos. No sólo los consagrados -a pesar de no estar en esta lista Terence Davies, Brillante Mendoza o Philippe Garrel ofrecen títulos imperdibles-, sino también las nuevas promesas. He aquí una relación de nuestras apuestas. ¿Las mejores? Ya se verá. ¿Las únicas recomendaciones? Ni de lejos, si nos cupieran recomendaríamos encarecidamente por lo menos -y sin exagerar- otras 15 o 20: The Event, Chronic, Dead Slow Ahead, Demon, Les amigues de l’Àgata, The Thoughts That Once We Had… Pero por lo pronto confiar en esta docena de títulos es creer en el buen cine de autor.

600 Millas, de Gabriel Ripstein (sección Talents – fuera de competición)
Vista (y alabada) en Berlín o Donostia la ópera prima de Gabriel Ripstein narra el viaje que deben emprender dos hombres en lados opuestos de la ley, condenados a entenderse para sobrevivir en un contexto crítico: el del tráfico de armas en la frontera de Estados Unidos y México. Si el enfoque es el adecuado, esto puede darnos mucha, mucha guerra en los mismos ambientes tensos y violentos en los que el año pasado nos la daba Sicario.

Ahora sí, antes no, de Hong Sang-soo (Direccions)
Hong Sang-soo, el coreano de oro en la Europa más afín al cine de autor, sigue a lo suyo. Mantiene sus constantes vitales en una nueva mirada a las relaciones humanas que debería funcionar como un nuevo capítulo más en su manera de entender el cine: con ese punto “meta” de sus protagonistas (que a menudo son en si mismos creadores cinematográficos), basada en el intercambio dialéctico y con la presencia constante de comidas y licores que sirven como puesta de escena para reflexiones y esquinas que hacen las veces de escenario para encuentros furtivos.

Right-Now-Wrong-Then

Chevalier, de Athina Rachel Tsangari (Direccions)
Desde Grecia nos llega esta curiosidad que promete divertir con sus estrambóticos planteamientos pero inadvertidamente quizá también remover conciencias con su visión ácida y surrealista de la sociedad patriarcal. El planteamiento argumental es curioso, enigmático y lleno de posibilidades: seis hombres se embarcan en un yate para llevar a cabo una extraña competición que pretenderá demostrar cuál de todos ellos es el más válido. O algo así. Nueva sangre llegada desde el país y la generación de Yorgos Lanthimos, así que cuidado.

Cosmos, de Andrezej Zulawski (Tributo)
La última película del malogrado realizador polaco, responsable de obras mayores del calibre de El diablo, Lo importante es amar o La posesión, debería certificar para la posteridad su genio, originalidad e intransferible personalidad. Y significar un perfecto punto y final a una carrera que nunca fue ajena a la incomodidad, la inquietud y un cierto toque surrealista. Comedia negra y drama enrarecido en una cinta de mal rollo etiqueta negra.

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El nome de los árboles, de Ramon Lluís Bande (Transicions)
Apuesta delicada, puesto que el nombre de Ramon Lluís Bande siempre ha sido sinónimo de un enfoque del documental arriesgado y personal. En esta ocasión el asturiano pone el foco sobre ciertos asesinatos ocurridos en mitad del bosque. Los de cientos de republicanos que entre los años 30 y los 50 allí se refugiaron, intentando salvar la vida y pasando en cambio a formar parte de una página de la historia oscura y aún poco esclarecida. Una película que pretende hacer justicia y dar la preeminencia que se merecen al pasado y la memoria.

El tesoro, de Corneliu Porumboiu (Direccions)
Si bien parece que la explosión de cine rumano que azotó los mundillos del cine de autor de toda Europa se ha mitigado un poco, afortunadamente siguen llegándonos con cierta regularidad ejemplares provenientes de tan interesante filmografía. Y este apunta a título mayor: responde al buen hacer de Corneliu Porumboiu, firmante de las fantásticas 12:08 al este de Bucarest y Policía, adjetivo, plantea una premisa curiosa desde un acercamiento humorístico y encima salió de Cannes poco menos que a hombros.

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Esa sensación, de Juan Cavestany (Direccions)
Dispongo de barcos nos descubrió a un genial chiflado. Gente en sitios lo confirmó como maestro de la cotidianidad delirante, del surrealismo mundano y del chanantismo humorístico aplicado a las situaciones más incómodas con las que uno va tropezándose en su día a día. Sí, lo último de Juan Cavestany, si sigue su línea ascendente, puede ser épico. Y si no, cuanto menos va a dejarnos otra vez con la vida dándonos vueltas, intentando componer las piezas del puzzle de existencias cruzadas que parece ser Esa sensación.

Francofonia, de Alexander Sokurov (Direccions)
Un acercamiento al arte de museo desde un enfoque totalmente distinto al que pudieran practicar Frederick Wiseman o Jem Cohen. Francofonia propone una mirada hacia el Louvre parisino desde una perspectiva histórica que pone en su lugar uno de los mayores cometidos del arte: ejercer como catalizador de la cultura y el conocimiento humanos. Curioso y lúcido documental que rompe corsés formales para ofrecer una visión abierta y poliédrica. De todos modos si esto no os convence da un poco igual: Francofonia es lo último de Sokurov, y con eso debería bastar.

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John From, de João Nicolau (Talents)
De Portugal nos llega esta aproximación colorida y curiosa a la adolescencia y a sus misterios, especialmente los relacionados con el descubrimiento de la vida, el mundo exterior y el amor. La historia de Rita le sirve a Nicolau para tejer la historia de un verano en un bloque de viviendas de una ciudad cualquiera que parece un poco tocada por un aliento rohmeriano sin renunciar a unas cuantas cucharadas de magia cotidiana. Mucha curiosidad.

Kaili Blues, de Bi Gan (Talents)
La última sensación china, saludada con el premio al mejor director nuevo en Locarno, es la historia de un médico que emprende un viaje a un lugar misterioso donde deberá recuperar a su sobrino, abandonado por su padre. Garantiza drama, un ligero halo de misterio y una nueva mirada cinematográfica, la de Bi Gan, que probablemente habrá que seguir de ahora en adelante. Todo apunta a ello. Ya veremos.

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Peace to Us In Our Dreams, de Sharunas Bartas (Retrospectiva)
La más reciente propuesta del protagonista de la retrospectiva de la presente edición, el lituano Sharunas Bartas, es un drama inquietante sobre una familia que se marcha de fin de semana para encontrarse con un ambiente enrarecido, empapado de un malestar y violencia latentes. Protagonizada por el propio Bartas, pinta a radiografía de un mundo, el actual, habitado por unas personas que parecen incapaces de comunicarse de una manera efectiva y saludable. Si hay que descubrir el talento de Bartas quizá esta sea una buena manera. Si no, puede recurrirse a la retrospectiva.

The Other Side, de Roberto Minervini (Direccions)
También conocido bajo el título de Louisiana, The Other Side fija su mirada documental (aunque se habla de un híbrido ficcionado) en los drogodependientes de Louisiana, donde conviven las comunidades más desfavorecidas con los traficantes y milicias integradas por excombatientes. Una película que se presume dura y descarnada, de las que duelen y dejan marca.

 

– El Festival D’A se celebra en Barcelona entre los días 21 de abril y 1 de mayo. Puedes encontrar toda la programación y el resto de informaciones en la web del festival.